EXTRA, EXTRA

EL HONGO. Comunicado nº 1

¿CÓMO PARTICIPAR EN EL HONGO?

EL HONGO ES LA CABECERA DE UN PERIÓDICO QUE SE PUBLICÓ EN GRAZALEMA, PROVINCIA DE CÁDIZ, EN EL AÑO 2492.

AHORA ES UN MARCO , UNA CAJA O UN RECIPIENTE DONDE TODA CLASE DE MATERIAL QUE PROVENGA DE LA IMAGINACIÓN PUEDE SALIR.

LO QUE PROPONEMOS UN GRUPO DE EDITORES REVIVIENDO ESTA EMPRESA A TODOS AQUELLOS QUE ESTÉN INTERESADOS, ES ALENTAR LA INVENCIÓN EN CUALQUIER FORMATO: TEXTOS, DIBUJOS, GRABACIONES SONORAS, FOTOGRAFÍAS, OBJETOS, IMÁGENES, POEMAS, CITAS, RECORTES DE PRENSA, ETC., ETC., CON LOS QUE LOS EDITORES CREAREMOS UN ÍNDICE O RELACIÓN DE ESTE FONDO DEL QUE EVENTUALMENTE PODRÍAMOS HACER USO PARCIAL O TOTAL EN SUCESIVAS EDICIONES FACSÍMILES DEL HONGO (CON EL CONSENTIMIENTO PREVIO DE LOS AUTORES EN CADA CASO) Y POSTERIORMENTE EXPONERLOS FÍSICAMENTE EN LAS EXPOSICIONES QUE SE PROGRAMEN POR TODA LA GEOGRAFÍA.

LOS EDITORES ESTAMOS REALIZANDO LAS GESTIONES PERTINENTES PARA CELEBRAR LA PRIMERA EXPOSICIÓN EN GRAZALEMA, LUGAR DONDE SE PUBLICÓ EL HONGO EN SU DÍA, DEL QUE ENTONCES CELEBRAREMOS EL PRIMER CENTENARIO.

TENEMOS YA A DISPOSICIÓN DE TODOS LA TRANSCRIPCIÓN DE LAS PALABRAS QUE PRONUNCIÓ UN HOMBRE PRÓXIMO AL PERIÓDICO CON MOTIVO DE LA EXPOSICIÓN INAUGURAL DEL CENTENARIO QUE SE CELEBRÓ EN GRAZALEMA, EL PRÓXIMO MES DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2592. POCO A POCO LOS EDITORES IREMOS HACIENDO PÚBLICO EL MATERIAL DEL QUE DISPONEMOS, LA EDICIÓN FASCIMIL NO VENAL DE ALGUNOS NÚMEROS, Y LA REPRODUCCIÓN DE TODO AQUELLO QUE CONSIDEREMOS ÚTIL O NOS SEA PEDIDO POR AQUELLOS QUE DESEEN INCORPORARSE.

LA EXPOSICIÓN SERÁ ITINERANTE Y CAMBIANTE AL ESTILO DE LA PROPIA PUBLICACIÓN, DE LA QUE SE DICE QUE FUE “TRANSCURRENTE”.

EN DEFINITIVA, LOS EDITORES ABRIMOS LA PUBLICACIÓN A TODO LO QUE PUEDA HACERSE Y A TODOS LOS QUE QUIERAN HACER CON LA ÚNICA CONDICIÓN QUE LO QUE SEA MEREZCA SER IMAGINADO.

LOS EDITORES


miércoles, 25 de abril de 2007

Opinión: Un acercamiento osmótico al hongo.

Hasta ese día considerábamos (en ese “nos” se quiere decir la tradicional comunidad científica y los libros de texto escolares) que los hongos eran organismos que realizaban una digestión externa de sus alimentos —subrayo “externa”—, secretaban enzimas y absorbían luego las moléculas disueltas resultantes de la digestión, es decir, se alimentaban por osmosis (como las plantas), absorbiendo las sustancias disueltas a su alrededor, pero, a diferencia de las plantas, los nutrientes que tomaban eran orgánicos. También el hongo se nutrió de cuanto halló a su alrededor, incluso de noticias, transmisiones televisivas y conversaciones telefónicas. Asimismo el hongo descompuso la materia muerta de plantas y de animales que sucumbieron tras su aparición y logró asimilar el resto de sustancias y materiales sólidos no orgánicos, en cualquiera de los estados en los que quedaron, lo que ocasionó una progresiva desaparición de materias primas que produjo el célebre cataclismo bursátil, debido a que su voracidad casi arrasó con las reservas de crudo, metales, madera y minerales, el abandono de los tradicionales núcleos de población mesetarios y el éxodo poblacional a las montañas. Según se cuenta, buena parte paracientíficos —género de erudito producto de los días después del hongo— consideran que engordaba con los orgasmos y las muestras de afecto y aluden a ciertas teorías de un tal prof. Reich sobre los orgones.
Al igual que los demás hongos, que surgen naturalmente en cuanto los seres se descomponen —como en el pan o las mandarinas—, este apareció cuando el estado general de nuestra vida se aproximaba al punto donde esta iba a dejar de serlo, por lo que se intuye que no fue causado por nadie, ni fue producto de una bomba, como se dijo al principio, sino que aquella incandescente masa anaranjada como de humo sólido surgió en un terreno, o en un espacio —para ser más concretos— en el que la energía vital se encontraba en un ferviente proceso de descomposición. Claro está, siempre según nuestros parámetros de uso y conciencia de eso que, bajo diferentes formas y esquemas, llamamos vida. En lo que todos parecen de acuerdo es que el hongo ocupó todo lo que se conocía como vida y que nos devolvió un concepto alterado, para algunos ampliado, de lo que históricamente se conocía como naturaleza, tradicionalmente vinculada con la idea de forma: en el momento en que el hongo dejó de ser visible para convertirse en una presencia sin lugar, una materia sin espacio, aunque se alimentara en el espacio, se formuló un enunciado inclasificable dentro de cualquier parámetro de lógica científica, algo así como las viejas aporías eleáticas o los juegos verbales de Heráclito. Tal fue el naufragio lógico en el que quedó sumida la humanidad con la aparición del hongo.
Como todo el mundo sabe, en condiciones normales, los hongos acompañan a la mayoría de las plantas, residen en sus raíces y las ayudan a absorber nutrientes del suelo. Se piensa que esa simbiosis fue esencial para la conquista del medio terrestre por las plantas y para la existencia de los ecosistemas continentales. Por qué el hongo tomó un día tal conciencia de sí que decidió emanciparse como ser autónomo sigue siendo un misterio. Algunas hipótesis, cercanas al hegelianismo y al materialismo histórico, bastante en boga en los días después del hongo, señalan en que este se emancipó como universal absoluto después de un devenir histórico alienado. Otros extraen textos de las Sagradas Escrituras y otros han preferido un hermético y concentrado silencio que, en determinadas situaciones de aislamiento, conlleva serios riesgos de autismo. Hasta aquí por hoy. Sobre la vida cotidiana después del hongo hablaremos en otra columna.
Antonio de Doxa

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